
La Reflexología es una terapia curativa muy antigua, que ya utilizaban desde hace miles de años atrás las culturas china, egipcia e india, entre otras, para tratar un gran número de enfermedades, tomando Cuerpo, Mente y Alma como una totalidad.
En la Actualidad se ha re-descubierto como una respuesta a la imperiosa necesidad de encontrar terapias complementarias que ayuden a controlar el estrés y las tensiones que provoca la vida moderna y que de lo contrario debilitan el sistema de defensas del organismo.
La Reflexología es una técnica que ayuda a mantener la salud en estado óptimo y previene enfermedades.
En personas sanas fortalece el sistema inmunológico a través de los desbloqueos energéticos y la armonización de las funciones corporales, por lo que mejora la resistencia contra muchas enfermedades. Y en personas enfermas puede aplicarse como complemento de otros tratamientos convencionales. En ambos casos influye positivamente sobre la vida mental y emocional del paciente. Lo ayuda a tomar conciencia de los miedos, angustias y situaciones nocivas que le hacen daño, lo que le permitirá ver los problemas con mayor claridad y encontrar soluciones acordes, brindándole una sensación de paz y bienestar.
Para quienes tienden a pensar y preocuparse en exceso, provocando tensiones que desencadenan en contracturas de cervicales y espalda, la Reflexología es muy eficaz ya que invierte esta tendencia, ayudando a relajar la mente y el cuerpo y llevando más conciencia a los pies.
Se aplica en zonas reflejas de los pies y de las manos, que tienen relación con órganos del cuerpo, glándulas, nervios, sustancias químicas, etc.
Cuando nos sentimos estresados o nos enfermamos estos puntos se vuelven dolorosos como resultado de las toxinas que se acumulan allí, causando bloqueos que impiden que las energías del cuerpo circulen con fluidez. La estimulación de estos puntos o zonas los libera de la congestión y los bloqueos, favoreciendo de este modo que el cuerpo recobre el equilibrio y la armonía.
Sus efectos son múltiples:


